La obesidad es una condición de sobrepeso que ha afectado la salud con un alto impacto social y ha existido desde hace mucho tiempo, décadas, siglos de ser precisos, lo vemos en obras de artes, ilustraciones, entre otros que nos datan que el descuido de una correcta alimentación nos precede desde mucho tiempo atrás.

La gran oferta de productos alimentarios, la escasa regulación en el uso de azúcares añadidos en la industria alimentaria, y el frenético ritmo en nuestro día a día, provoca que nos falte tiempo para hacer la compra, preparar comida casera y saludable, y dedicar tiempo suficiente a la actividad física.

La obesidad es una condición que afecta directa y negativamente nuestra salud, principalmente nuestra sangre, es ahí donde podemos comenzar a relacionarlo directamente con la diabetes, en especial con la diabetes tipo 2.

El sobrepeso no está relacionado con la diabetes tipo 1, algunos niños con diabetes tipo 1 suben de peso antes de adquirir la enfermedad. También algunos niños con diabetes tipo 1 pueden subir de peso después de ser diagnosticados con la enfermedad si no mantienen hábitos saludables de comida y ejercicios.

¿Cómo se relacionan obesidad y diabetes tipo 2?

El 90% de las personas con diabetes tipo 2 también padece sobrepeso u obesidad. En el caso de las personas con obesidad, el riesgo de padecer diabetes es tres veces mayor al de las personas que no tienen obesidad. La edad avanzada, la predisposición genética (¿hay casos de diabetes tipo 2 en tu familia?) y el sedentarismo, son factores que también influyen en la aparición de la diabetes tipo 2.

Las personas que no tienen diabetes pueden tener resistencia a la insulina, pero están expuestas a un riesgo mayor de adquirir la enfermedad. Para quienes son obesos, pero no tienen diabetes tipo 2, perder peso y hacer ejercicios puede disminuir el riesgo de contraer el mal.

DIABESIDAD

La ‘diabesidad’ es un término empleado para referirse a la presencia de diabetes tipo 2 en personas obesas, una combinación de dos factores de riesgo muy negativa para la salud cardiovascular y que va en ascenso.

La llamada ‘diabesidad’ es una enfermedad que puede convertirse en una epidemia en países desarrollados y en vías de desarrollo. Hace unos días, expertos en diabetes y obesidad se reunían en un congreso de Diabesidad y en este evento se ofrecieron cifras alarmantes.

El sobrepeso y la obesidad, tienen un claro impacto en el descenso de la calidad de vida de las personas. Nos cansamos más en nuestras actividades diarias, nos limita en ciertas actividades y puede influir negativamente en cómo nos sentimos con nuestro cuerpo y aspecto físico. Pero además de estos inconvenientes, la fisiología (es decir, las funciones) del organismo también se resienten de las siguientes formas:

  • Se acelera la arteriosclerosis, o depósitos de placas de colesterol y estrechamiento de las arterias. Aumentando así el riesgo de infarto de miocardio e ictus cerebral.
  • Es posible que dificulten la circulación de la sangre en las extremidades inferiores, haciéndolas más susceptibles a infecciones o traumatismos de difícil curación.
  • El propio peso del cuerpo puede afectar a las estructuras óseas. Si además añadimos la dificultad para hacer deporte y el debilitamiento muscular, el resultado es un aumento de lesiones y mayor dificultad en la recuperación.

Si a consecuencia de la obesidad, se desarrolla y diagnostica la diabetes tipo 2, el problema se agrava. Si no tratamos bien la enfermedad, se pueden ver afectados el hígado, el riñón y el corazón, además de la función sexual y problemas de circulación que pueden tener consecuencias irreversibles.

Tratamientos para la obesidad y diabetes tipo 2

Se suele decir que el tratamiento de la diabetes tipo 2 es un taburete de tres patas. Si falla una de ellas, el tratamiento no funciona. Las tres patas son: Alimentación, actividad física y medicación. Cada una de ellas es tan importante como las demás, así que no servirá, por ejemplo, hacer más deporte si no cambiamos también nuestros hábitos alimentarios.

Alimentación – En cuanto a la alimentación, es crucial eliminar por completo los alimentos ultraprocesados y las bebidas azucaradas. También comer más fruta y verdura y reducir el consumo de pastas y harinas (especialmente las refinadas) e hidratos de carbono en general, y comer más carnes blancas y pescado en detrimento de las carnes rojas.

Actividad Física – A principio, para ir creando el hábito, es recomendable empezar con actividades que no supongan un esfuerzo excesivo. Salir a caminar en vez de quedarte viendo una película es un cambio muy relevante. No hace falta que salgas a correr, únicamente caminar.

La Medicación – Los profesionales sanitarios deben valorar qué tratamientos te podrían ayudar según sea el caso. En concreto, para la diabetes tipo 2 existe una familia de medicamentos que, como beneficio adicional al control de la glucemia, añade una pérdida de peso, en la mayoría de los casos significativa.

Consulta con tu médico de referencia para que evalúe tu caso. Es importante que seas sincero cuando te pregunte sobre tus hábitos de vida, los tendrá en cuenta para determinar el mejor tratamiento para ti.

Referencias:
Fundación Española del Corazón – fundaciondelcorazon.com
Revista Soluciones para la diabetes – solucionesparaladiabetes.com
Nemours KidHealth® – kidshealth.org