A menudo es más sencillo aceptar el diagnóstico de una enfermedad cuando este recae en uno mismo que cuando afecta a los seres queridos. Si la persona diagnosticada es un niño o niña, el impacto psicológico en los padres es muy elevado, especialmente si no se dispone de la información necesaria sobre las consecuencias de la enfermedad.

El miedo es una reacción natural, pero es muy importante saber gestionarlo para no transmitir al menor una excesiva sensación de gravedad. La diabetes no es una excepción, el impacto psicológico familiar de su diagnóstico en niños suele ser, inicialmente, muy elevado.

Aceptar que deberás hacer cambios relevantes en el estilo de vida, alimentación, incorporar la medicación a tus rutinas o la administración de insulina en el caso de la diabetes tipo 1, también conlleva un elevado impacto emocional.

Al recibir el diagnóstico de diabetes (del tipo que sea), se acostumbra a pensar inmediatamente en las posibles consecuencias graves de la enfermedad, y en las limitaciones que esta causará en el día a día, tanto de la propia persona como de su entorno. En este momento, para una mayor tranquilidad, es indispensable el asesoramiento profesional, para comprender en mayor medida la enfermedad.

Con el tiempo, te darás cuenta de que algunos de los miedos iniciales derivan del desconocimiento, pues gracias a los continuos avances en el tratamiento de la diabetes, la persona diagnosticada puede hacer una vida prácticamente normal.

Una vez comprendido que le pasa al organismo (en esto los niños son auténticos expertos), y familiarizado con la medicación, su administración y las pautas alimentarias, la diabetes pasa a formar parte de las rutinas diarias. Aun así, el estrés, la ansiedad o la angustia son trastornos muy comunes entre las personas diagnosticadas y sus familiares.

Los niños suelen aceptar mejor los cambios que los adultos, por lo que el impacto psicológico que puede tener en ellos el diagnóstico de la diabetes, suele ser provocado por la percepción de miedos e inseguridades en los adultos de su entorno. Por este motivo es importante informarse debidamente, para tratar de no transmitir a los más pequeños un miedo o preocupaciones desmedidas.

No obstante, es habitual que los niños sientan enfado, aislamiento e incluso experimenten un sentimiento de culpa ante el diagnóstico.

Etapas de la aceptación de la diabetes

  1. Dudas y miedos iniciales: Hacerse preguntas como ¿Cuánto tiempo voy a vivir? ¿Qué me va a pasar? ¿Por qué a mí? ¿Por qué a mi hija?, es normal en esta primera etapa. La ansiedad provocada por el desconocimiento, y el miedo repentino se hacen notables y provocan una fuerte angustia.
  2. Toma de conciencia: Cuando empiezas a hablar con distintos profesionales y personas en tu misma situación, también empiezas a ubicar las cosas en su lugar. En esta etapa se dejan atrás algunos de los miedos iniciales, y se adopta una actitud más práctica.
  3. Adaptación de las rutinas: Una vez incorporadas las nuevas rutinas en tu vida y empiezas a convivir con la enfermedad, se reduce drásticamente la angustia y el estrés inicial. Se ve luz al final del túnel, e incluso es probable que, al seguir el tratamiento, te sientas mejor y con ánimos renovados.
  4. Convivencia plena con la enfermedad: Cuando los cambios implementados en tu día a día se vuelven rutina hablamos de una convivencia plena con la diabetes. Este momento suele coincidir en el estado psicológico de aceptación de la enfermedad.

Relación entre depresión y diabetes

Como en cualquier enfermedad crónica, las personas con diabetes son más susceptibles a padecer depresión. Para reducir el riesgo de depresión y de otros trastornos psicológicos, la correcta alimentación y el ejercicio físico son fundamentales.

Un estudio realizado por la Asociación Catalana de Diabetis, arroja datos claros sobre la relación entre depresión y diabetes. Concretamente, y según los datos obtenidos a través de este estudio, se habla de que los pacientes con diabetes tienen el doble de riesgo de padecer también depresión.

En definitiva, llevar un buen control de la enfermedad es la mejor fórmula de mantener alejada la depresión. Los hábitos saludables te ayudarán a sentirte mejor, tengas o no tengas diabetes, y es muy común que, en familias con alguno de sus miembros diagnosticado con diabetes, la implementación de hábitos saludables tenga un efecto beneficioso en toda la familia.

Referencias:
Revista Soluciones para la diabetes – solucionesparaladiabetes.com
Neumours Children’s Health – kidhealth.org